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2 por Suramérica30000 kilómetros de encuentros September 24 EL REGRESORegresar al Cusco fue el primer tramo de “regreso”. Era el día 70, nos restaban 10 de viaje que estarían marcados por esta peculiaridad: estaríamos de vuelta. Cuando la mente comienza a pensar en regresar, pasa algo con la percepción del tiempo y del espacio, bueno, no podemos generalizar, a nosotros nos pasó: estábamos cansados, claro, ansiosos por llegar y, por lo tanto, menos pacientes. Celebramos como se debía, en el Cusco nos tomamos unos rones deliciosos, bailamos salsa y, dichosos, toda una tanda de música colombiana (Juanes, Cabas, Fonseca, Vives y Arroyo). Al día siguiente hicimos un pequeño y aguado tour por los alrededores y dormimos muy bien para prepararnos; sabíamos que los tramos serían largos, que muchos de ellos serían repetidos y que ya no tendríamos mucho tiempo para reponer energías. De Cusco a Nasca la carretera es todo un reto: angosta, curva, destapada, cerrada por la neblina, lluviosa, con precipicios… liiiinda la carreterita. Camilo gozó como gozan los pilotos a los que les gustan los retos; yo sufrí como sufren los copilotos de los pilotos a los que les gustan los retos, pero no dejé ver la angustia –eso creo-. Después, una vez más, la Panamericana, el desierto peruano, el temor a los policías corruptos que se ocultan tras los árboles en las “zonas urbanas” de cinco casas y la necesidad de bajar la velocidad para no darles “papaya”; igual, nos volvimos a topar con uno, esta vez fueron pocos soles de chantaje, pero no poca la rabia. En fin, dejamos Perú atrás con la sensación de verlo más sucio de subida que de bajada. Entramos a Ecuador luego de una aburridora requisa por parte de un “oficial” de esos que se cree muy poderoso por tener un carné. Decidimos hacer un trayecto diferente y conocer Cuenca. La carretera tiene muchas “fallas geológicas”, es decir, hay un derrumbe cada 150m, piedras enormes en la vía, mucha greda y poca señalización. Ya era tarde, llovía y Cuenca nada que aparecía, así que tuvimos otra travesía “retadora”. Llegamos a eso de las 8:00PM a la ciudad colonial; Cuenca es mucho más bonita de lo que imaginamos, no sólo su centro histórico, cuenta con buena infraestructura y está bien organizada. Caminamos un rato en la noche y otro a la mañana siguiente. De allí salimos decididos a llegar a Colombia ese mismo día, y lo logramos. Cruzamos la frontera faltando 10 minutos para las 8:00PM, estábamos felices de verdad. Regresar al país fue muy emocionante, aunque aún nos faltaban casi mil kilómetros de recorrido, ya nos sentíamos en casa. El hotel de Ipiales resultó toda una maravilla por un precio igualmente maravilloso: por primera vez en el último hotel tuvimos botones… Trabajamos juiciosos esa noche haciendo nuestros carteles y celebrando la llegada a Colombia. Al día siguiente desayunamos “huevo tibio”, tomamos “tinto” y comimos “pan blandito”, qué dicha. Llegamos a Cali luego de un viaje muy rico, a través de los bellos paisajes de Nariño y del Cauca. Una vez más Isa nos abrió las puertas de su hogar y de su corazón, fuimos a comer pizza al Inter, conversamos un montón y nos dormimos dichosos. Cali – Melgar, eso era ya como estar en la casa-casa. Luego de parar en Buga y sorprendernos gratamente con la bella Ciudad Señora, atravesamos La Línea muy rápido porque había operación retorno (Sábado Santo) y llegamos a la casa de Melgar a eso de las 3:00PM. Allí estaban los Alonso-Rodríguez con una pareja amiga, fue bueno sentirse en un lugar familiar aunque triste darnos cuenta de que nuestra emoción no era compartida. Descansamos y nos preparamos para el último trayecto: los últimos 100km de los 30.000 que recorrimos en 80 días, a través de 9 países. A las 4:00PM llegamos al Carrefour de la Avenida 30 con Calle 19. Allí teníamos comité de bienvenida: Los padres, felices y orgullosos, los familiares y amigos que también compartían el orgullo y la alegría, nuestra pequeña Lupe… champaña, bombas, lágrimas y risas, fotos… Encabezamos una caravana hasta nuestro apartamento, allí sí, entonces sí, el final del viaje: la nave descansaba en el muelle del cual partió. Nuestra felicidad es indescriptible como también lo es la nostalgia que ya en ese instante comenzamos a sentir. Nos faltaba un último recorrido, por Bogotá, nuestra ciudad destino. El día ochenta lo dedicamos a recorrer La Candelaria, tomamos chicha, comimos tamal en La Puerta Falsa, nos tomamos fotos con las palomas en la Plaza de Bolívar, en las empinadas calles de casas de colores con puertas y ventanas de madera, en los teatros y las iglesias. El viaje por Suramérica culminó, pero lo aprendido no cesará nunca de estar presente en nuestras vidas, como tampoco dejarán de palpitar en nuestra memoria los lugares, las personas y las experiencias de estos maravillosos 80 días. De regreso en casa sentíamos que nuestra mente y nuestra alma seguían en movimiento, como lo estarán por mucho tiempo. Sentimos que la curiosidad por lo cercano se ha despertado y nada, salvo incursiones en nuestra ciudad y viajes por nuestro país, podrá saciarla; nos encanta esta sensación. Sabemos que ahora será difícil estar en un solo lugar, así como hasta el 19 de enero creíamos que sería difícil mantenernos en moviendo durante 80 días. Lo que hemos aprendido de nosotros mismos en esta travesía es un capítulo adicional de esta bitácora que, en cuanto al relato de los días y sus avatares, llega aquí a su fin. Vivir y contar, vivir para contar: cuando experimentamos cada uno de estos episodios nos sentimos intensamente vivos, pero sólo al contarlos –con palabras y con fotografías-, que era como volver a vivirlos, nos sentimos y supimos protagonistas reales de una aventura, porque sólo entonces, sólo ahora, nos dábamos cuenta del significado de lo vivido.
March 30 SURVIVOR MACHUPICCHUAntes de contarles nuestras experiencias recientes, queremos darles las gracias a todos por sus mensajes, por esas palabras llenas de afecto y ánimo, nos hicieron muy felices, se siente bonito saber que viajamos con tantos amigos...
Ya les dijimos que Bolivia fue una sorpresa, que terminó de maravilla en Copacabana y la Isla del Sol: un bello lugar que recorrimos de norte a sur, en una de esas "caminatas bajo sol sabanero" que nos dejó los cachetes coloradísimos pero el alma emocionada. Volvimos a Perú, esta vez por la cordillera, y llegamos a Cusco el martes en la noche convencidos de que podríamos hacer el Camino del Inca, bueno, pues resulta que hay que reservar con tres meses de anticipación... ni modos, figuró volver en unos años. En todo caso nos fuimos a Machupicchu y paseamos por varios lugares donde también hay ruinas incas: son magníficas, así de simple. En tren llegamos a Aguas Calientes, el pueblo desde donde se asciende al cerro. A las 4:30AM de ayer, jueves, salimos dispuestos a ver amanecer desde la cima; sin embargo, Camilo tuvo un accidente horrible (todo está bien y salvo unos morados y raspones no hay otras consecuencias, pero en su momento... ): A esa hora de la noche, el pueblo está oscuro tipo boca de lobo... y nos fuimos por un camino equivocado, así que Camilo fue a ver si había alguien y se metió por lo que parecía una calle... y de pronto, desapareció, así, tragado por la tierra... se cayó en un hueco (en ese momento no supimos qué era, en la tarde volvimos y se trataba de un "teatro", como los griegos, y el fondo era de unos dos metros, ya pondremos una foto para que vean el absurdo), pasaron segundos eternos antes de que pudiera hablar porque se le salió el aire y yo estaba realmente asustada... Creo que los dos lo estuvimos y quedamos en estado de shok, con la adrenalina tan disparada que caminamos hora y media en subida hasta la cima del cerro como si fuéramos expertos escaladores. Claro, al llegar arriba, nos quedamos abrazados varios minutos, con las lágrimas en los ojos... No es fácil contar el miedo y la angustia y el dolor físico, así como tampoco la emoción al ver que el otro está bien... Sí, ha sido el momento más difícil así como el más feliz... paradójico, claro. Machupicchu nos tocó nublado y con lluvia, lo que no le restó belleza y a nosotros no nos enfrió la emoción de estar allí, admirando esta obra magnífica y sintiendo la energía potente de este lugar.
De regreso en Aguas Calientes nos fuimos a termales (de ahí el nombre...) para relajar el cuerpo y ayudarle a los magullones de Camilo. Estuvo delicioso y sí, verdaderamente relajante. Comimos con un colombiano que vive en Hawaii y con su amiga japonesa que también vive allá, deliciosa cena de "intercambio". Esta mañana madrugamos otra vez a las 4:30AM para tomar el tren de regreso. Decidimos ir a ver otros lugares del Valle Sagrado y terminamos haciendo una caminata de tres horas (no prevista) a través de unas colinas preciosas, pero colinas que subimos y bajamos más o menos con la lengua afuera. Regresamos hace poco a Cusco, donde nos quedaremos un día más. El 1 de abril comenzamos "manejada a lo bestia", llegaremos el domingo 8, al final del día, en pleno regreso de todo el mundo de Semana Santa. En un correo les contaremos cómo será lo del recibimiento, para quienes quieran y puedan... Por ahora, otro abrazo y muchos besos para todos, los queremos mucho, mucho y nos hacen falta; ya estamos pensando cómo vamos a hacer para vernos con cada uno, para abrazarlos en vivo y en directo y para ponernos al día... March 23 BRASIL, PARAGUAY, ARGENTINA Y BOLIVIA: POCOS DÍAS, CIENTOS DE EXPERIENCIASEstamos en Santa Cruz, Bolivia. Desde nuestras últimas palabras han transcurrido varios días, cientos de kilómetros, cuatro países, una infinidad de paisajes preciosos y tantas experiencias que ya no podríamos hacer una relato ordenado y cronológico de ellas.
Brasil: Sao Pablo fue un colosal encuentro, además de la ciudad gigante, conocimos a varios viajeros de lejanos países a quienes quisimos (y logramos) seducir para viajar a Colombia. Algo hermoso que hemos sentido en este viaje es que somos unos embajadores de nuestro país... es triste ver a tantos turistas en todos los países, sabiendo que podrían ir a Colombia y disfrutar de nuestro país, pero que no lo hacen por miedo; así que nosotros les damos otra versión, la de verdad...y así sentimos que estamos haciendo algo por nuestra tierra a través de esta aventura. En fin, llegamos a Río de Janeiro, nuestro "punto de giro" en esta historia. Allí estaban el magnífico Cristo de brazos abiertos, las playas de Copacabana e Ipanema, los edificios nuevos y los viejos mezclados con una extraña armonía, los brasileros futbolistas y las garotas en sus pequeñas tangas... de todo esto gozamos, sintiendo la satisfacción de haber llegado hasta allí, de haber recorrido 20000 km en nuestra n-aveo a través de tantos lugares extraordinarios.
Aunque aún hay mucho por conocer, salir de Río implicó empezar el regreso y la sensación es diferente. Llegamos a Foz de Iguazú, las Cataratas nos dejaron fascinados, además de que nos divertimos mucho porque nos montamos en un bote que pasa bajo dos de las caídas: una ducha catara-tónica. La riqueza de la zona es sencillamente fantástica, la vegetación, la fauna y las mariposas, cientos de bellas mariposas, además del agua potente y abundante; todo nos encantó, nos sentimos en medio de un santuario, en una fiesta de vida.
Visitamos también la Hidroeléctrica de Itaipú, una maravilla de la ingeniería humana tan magnífica como la de la naturaleza. Salimos de Brasil por esa puerta grande, la misma que nos condujo a Paraguay, aunque la sensación fue diferente. Ciudad del Este es un inmenso mercado, allí se puede comprar cualquier cosa y de cualquier nivel de "originalidad"; nosotros no nos detuvimos, no tenemos plata para comprar:primera razón, y sentimos miedo: segunda razón, quizás infundada, quizás no... Atravesamos el país en una tarde, luego de padecer la ineptitud de un funcionario de la aduana brasilera se demoró más de una hora llenando un formulario (es una larga historia, de esas tipo Kafka en el Caribe). Llegamos a Asunción al atardecer y decidimos seguir hacia Argentina ese mismo día. Ajá, Argentina una vez más, así que hay nuevas fotos en "Chelandia" (a propósito, el álbum de Uruguay es el de Territorio Mate....rilerileró, y el de Paraguay, Sí, buenas, paraaaa.... Paraguay), también hay nuevas fotos en el de Brasil (las de las cataratas son bellísimas).
Formosa, Resistencia: el calor del Chaco, miles de insectos murieron estrellándose contra el carro. Luego de 1000 km llegamos a Salta, una bonita ciudad blanca en medio de un valle fértil y fresco, también en esta ciudad disfrutamos de la gente: fútbol con argentinos y "resto del mundo", clase de "hacer empanadas salteñas" con gente de todas partes y una conversación sabrosísima, incluso más que las empanadas. De Salta partimos hacia Jujuy, pero antes de llegar, recorrimos un territorio precioso que se llama "Quebrada de Humauaca", las formaciones montañosas son rarísimas, como catedrales talladas sobre las montañas, los colores y "estilos" varían tras cada curva, así que el asombro no cesa. El plato fuerte del día fue el Salar Grande, es como un inmenso lago de superficie blanca, así dicho suena tan simple, sin embargo es increíblemente bello y se siente cargado de energía, otro santuario natural. A Jujuy llegamos sólo a descansar y salimos el día siguiente hacia Bolivia. En la aduana Boliviana tuvimos algunos problemas... en realidad, todo se solucionó con facilidad aunque nos tomó tres horas y mientras lo vivimos nos pareció horrible. En fin, llegamos a Santa Cruz de la Sierra luego de esquivar vacas, cabras, marranos, pájaros, burros, perros y peatones que andan por la autopista con parsimonia y frescura; también hemos dado varias "colaboraciones" a la policía de vías y hemos conocido un sistema bastante particular de peajes. La ciudad es bonita, muy organizada y llena de vida. Estamos en el más cómodo de todos los hostales de los hasta ahora visitados y hemos comido muy, muy rico y muy barato: hoy comimos arroz blanco, sí, muy parecido al caserito que tanta falta nos hace. Bueno, nos despedimos con un abrazo enorme y con una petición explícita: escríbannos, nos hacen falta y, de verdad, leer sus mails o sus comentarios nos llena de alegría. March 14 CONTAGIADOS DE SAMBA, DORADOS POR EL SOL, FASCINADOS CON TANTA ENORMIDAD: BRASIL NOS ABRIÓ SUS PUERTASUruguay nos dijo adiós con un llanto incontenible: llovió y llovió… Así que nuestra visita a Punta del Este, y… bueno… poca playa, poco sol; lo compensamos con unos deliciosos churros rellenos de dulce de leche y chocolate (sí, lo logramos, Mariano y Lorena, gracias por ese dato). Así que seguimos camino hacia la frontera y llegamos a Chuy (uruguayo) – Chuí (brasilero), un pueblo extraño con una energía poco grata, allí dormimos y salimos muy temprano, nos esperaba Porto Alegre. El paisaje volvió a transformarse, el verde intenso en las praderas y las montañas nos hacía sentir como en la ruta de Girardot a Ibagué, el calor contribuía a reforzar esta sensación. Vimos más vacas en este trayecto que todas las que vimos en Argentina y Uruguay (donde se supone que debían estar), también había plantaciones de arroz y de otros cereales. Entrar a Brasil significó empezar a hablar en portugués, bueno, hablar lo que se dice hablar, pues no, pero sí nos hemos aprendido un par de palabras (literal) que sirven para lo que sea: “bon yía (buen día, y ni idea de cómo se escribe) y obrigado (gracias, y parece que así se escribe). Esta tierra es preciosa por su exhuberancia, por la intensidad de sus colores y por la sensualidad de este idioma que nos hace sentir en medio de un panal. Acabamos de llegar a Curitiba, después de haber estado en Porto Alegre, en Florianópolis y de pasar por varias ciudades “intermedias”… En todas hay edificaciones antiguas pintadas de colores vivos, los andenes están adoquinados con piedras blancas y negras que forman figuras diversas, como en Lisboa y otras ciudades de Portugal. Y, claro, hay muchos edificios, muchos, altísimos y también coloridos. Hoy tuvimos un día de sol y playa en la Isla de Santa Catarina (donde queda Florianópolis), en un lugar paradisíaco. Nos reímos como niños chiquitos jugando en mar, tomamos un par de cervezas heladas y comimos delicioso viendo los azules y verdes intensos que se fundían con el cielo. Aquí todo se siente vivo, la alegría se contagia… Brasil ha sido un verdadero placer. March 04 ...SI PASO POR FLORIDA LA RECUERDO, SI PASO POR LA VALLE ME DA IGUAL, QUE SI ESTOY EN CORRIENTES, QUE SI ESTOY EN PALERMO...Hemos retomado la vía, allá, del otro lado del inmenso y magnífico Río de la Plata se quedó Buenos Aires... Fue triste partir, fue difícil dejar a Mora, a Lorena, a Mariano y la peluda Dina... Pero, vamos por partes, que aún nos falta contar algunos días de nuestra estadía. ¿Cómo resumir la experiencia de esta ciudad? Algunos de ustedes la conocen y estarán de acuerdo en que pasa algo especial cuando se recorren sus calles, cuando se escucha hablar a sus habitantes... Es que todo parece moverse a un ritmo lento y apasionado a la vez, como el tango...quizás. Caminamos por Florida, sin mirar vitrinas, fascinados con la gente... Fuimos a La Boca y entramos al estadio y al museo y salimos con el corazón conmovido por la fuerza y la unión que la pasión por el fútbol despierta... Recorrimos Palermo admirando el encanto que tienen sus bares, sus restaurantes y sus muchos almacenes... Nos perdimos en los Bosques de Palermo y los ojos se nos fueron detrás de los gatos, de los árboles plagados de flores parecidas a orquideas, de los perros que jugaban con sus dueños, de la gente que habla y habla caminando... Visitamos los museos (el de Bellas Artes y el MALBA) y fue un placer, como siempre es un placer, pero siempre presentimos que la manifestación artística más completa que esta ciudad alberga es su manera de vivir, su alegre dramatismo, su intensidad y su énfasis narrativo...
También descansamos y tuvimos una dosis de cotidianidad que ayudó a recargar baterías. Camilo fue con Mariano a ver jugar al Boca (no a la Bombonera porque está sancionada, mal, muy mal) en el estadio de San Lorenzo, un partido de Copa Libertadores... que ganó Boca, así que pudo brincar y gritar y celebrar y sufrir como todo buen hincha... Yo tuve noche "de niñas" con las amigas de Lorena, de conversación deliciosa y comida ídem... En fin, nos fuimos con el alma nostálgica... con muchas ganas de regresar pronto.
Pero este viaje no para en ofrecernos felicidad y motivos de asombro. Cruzamos este "mar" de agua dulce y llegamos a Uruguay, a Colonia, un pueblo pequeño y precioso, con casas de colores y calles empedradas... caminamos y almorzamos a la sombra de precioso árboles y rodeados por turistas gigantes, de rubias cabelleras y extraños dialectos... Montevideo nos recibió con otro atardecer y nosotros nos regalamos una caminata corta por el centro de la ciudad. Lo más extraño que hemos visto: muchos montevideanos andan por la calle con un termo bajo el brazo y el mate en la mano... sí, a toda hora y en todo lugar toman mate... es increíble: si van con la novia bajo el otro brazo y llegan a tener un tropezón, claro que será ella la primera en ser arrojada lejos, el mate no...nunca. Ayer conocimos a Ana y a Alejandro, nuestra pareja de amigos, guías y acompañantes por esta ciudad (un abrazo para Picasso que nos presentó desde la distancia). Tuvimos una tarde magnífica que terminó en El Pony Pisador (ajá, sí... tal cual) con cerveza, chivito (un sándwich de carne con huevo y varios accesorios) y un licor que se llama Medio y medio (champaña y vino blanco)... riquísimo todo, bellísimos nuestros amigos, muy bonita la ciudad... En fin, hoy partimos hacia Punta del Este y mañana llegaremos a Brasil...
A todos un enorme abrazo desde el país de los "mateinómanos" y los futbolistas (esto es una fábrica, dice Camilo y yo le creo). |
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